Donde te ocultas, mediana tierra del infortunio
los reyes no me dejan pasar
y vos tras de la sombrilla
riendote
aun espero, el viento en la cara
las comidillas detras de mi
allá en la estacion de chatillon
cuando los perros azules se suelten por las calles
capaz
que me veras caminando otra vez
otra vez caminando
libremente a la par de tus nubes
de el olor de agosto del metro
de las madrugadas torpes
antes de ir al trabajo
capaz que me levantaré
como siempre una hora antes de que el sol
me giñe el ojo
ya no se
y capaz, creo que por asi decirlo
podre consumir otra vez los paninnis
en saint germain
cerrando los ojos y robandome el olor de las crepes
no me ocultes tu viudez
ellos ya se fueron y regresan otros
a mirar bajo el faldón de tu concupiscencia
tres bien
tres bien los letargos que añoro
donde estas mi lutecia
desnuda cerca a la concorde
y tipo cinco de la mañana para vivitar los clochards
donde estas
y por que
te apareces siempre
como consecuencia de una gastritis por nacer
en esas madrugadas de otoño y pastis
perdiendome, cerca de odeón
jugandome al gato y al ratón
como si ya no me hubieses jugado lo mismo antes
solo dime como llego a ti
que me pica la piel por probarte
de mil maneras
en el mercedez benz
o en el laguna
dame chance como decimos aca
para tomar tu mano
y huir cerca de ahi
con tu salaire, sin mucho sueño
con besos robados
y libros del saint michel
oye donde estas
OYE DONDE ESTAS
O Y E D O N D E E S T A S
me aterra que no me escuches por esos cambios burocráticos
y de los cuales yo soy el que menos culpa tiene
dejate ver aunque me manches las manos
por favor que ya te extraño
y aca reamente me exilio cada vez
en las luchas de clases
y en las clases de luchas que de eso
poco entiendo
ya extraño los exclérigos amables inconvenientes
aquellos que aguardaban matarme
quienes me culpaban de político
y yo sin serlo
disculpame poesía
por meterte en camisas de once varas
sera eso
aquel karma.
de veras lo siento
solo debí ser complaciente con mis debidos respetos
y no con mis héroes de un capítulo
vamos dejame entrar, o invitame a tu morada
que quiero morir como vallejo
asi no llueva.
morir en tus quais, en los mios
donde nadie me conoce pero aun asi creo que alguien me conoce
donde soy poeta, sin credencial
y además donde te amo tanto como el poeta victor hugo
por favor escuchame lutecia
te amo como cada palabra que escribo cada día antes y después de mi vejez.
Desde el exilio...
Carlos Caluquí
domingo, 3 de agosto de 2008
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